domingo, 26 de marzo de 2017




La Higuera

Porque es áspera y fea,
porque todas sus ramas son grises,
yo le tengo piedad a la higuera.

En mi quinta hay cien árboles bellos,
ciruelos redondos,
limoneros rectos
y naranjos de brotes lustrosos.

En las primaveras,
todos ellos se cubren de flores
en torno a la higuera.

Y la pobre parece tan triste
con sus gajos torcidos que nunca
de apretados capullos se viste...

Por eso,
cada vez que yo paso a su lado,
digo, procurando
hacer dulce y alegre mi acento:
«Es la higuera el más bello
de los árboles todos del huerto».

Si ella escucha,
si comprende el idioma en que hablo,
¡qué dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!

Y tal vez, a la noche,
cuando el viento abanique su copa,
embriagada de gozo le cuente:
¡Hoy a mí me dijeron hermosa!

                  Juana de Ibarbourou


domingo, 12 de marzo de 2017




Mendoza, Ballesta y Sánchez       
      
Mendoza es santo, Ballesta piadoso y Pedro Antonio Sánchez converso por mor de la justicia. Esta trinidad produce sosiego y da esperanza. Claro que estamos hablando de diagnósticos diferenciales, pero los tres tienen algo en común: Rezan, lloran y les fascina el sillón. Homines tamen.

Ante la adversidad, lo mejor es rezar. “La oración todo lo alcanza”, y si no a las pruebas me remito ¿hay mayor logro que el poder? Lo consiguieron gracias a su plegaria. El dueño y señor de la UCAM tiene unas prácticas de piedad tan asombrosas que para mí las querría yo. Ballesta es piadoso, pero sobre todo sabe conjugar de rore coeli y de pingüidine terrae. Y Pedro Antonio invoca a todos los santos para librase de ser imputado, consiguiendo la dádiva de un sillón permanente ¿No les parece sobrenatural? 

Estas tres figuras también dedican su tiempo a llorar, produciendo reacciones de ternura y compasión en crédulos e incautos.
Mendoza se emociona ante su prole, pero lo que desencadena el llanto es el estipendio que generosamente le llega como el maná desde altas instancias. Sin afán de lucro ha montado una universidad de kikos,  que le da cien vueltas a todas las de su entorno  ¿Cómo si no Concejales y Consejeros, -hasta ahora sin estudios-, asistirían a sus aulas? Estos “ejecutivos” han sabido escoger la excelencia, cuando ya tienen garantizada la decencia.

Por su parte, Ballesta es un fuera de serie, incluso cuando llora. Durante los años de mandato como Consejero, publicó más que nunca, quitándose horas de sueño, ¡que duda cabe!, ya que el cargo no deja tiempo para investigar. Unos colegas me pasan el currículum  que ha cosechado, y les aseguro que impresiona. Quieren estos veteranos profesores, que sea mi pluma quien dé a conocer las maravillas de un personaje que abandonó la academia demasiado pronto ¡Una gran pérdida para el avance del conocimiento! 

El tercer personaje de esta santa trinidad, es inagotable evocando a la reina de Tebas. Produce enternecimiento ver el Presidente murciano con su “inocencia” a cuestas y un llanto opaco por los platós de televisión. Seguro que el beso que acaba de dar a la cruz de Caravaca,  iluminará a quienes tienen en sus manos el futuro de un hombre adicto al poder.

Son líderes muy distintos, pero los tres tienen lo que hay que tener: devoción, poder y lágrimas. Y por si faltaba algo, el Jubileo de Caravaca les dejará limpios como una patena.

sábado, 11 de marzo de 2017


La Muerte Digna


“Tiene  usted, don José, un malecito en el labio superior. Es el triángulo de la muerte” (sic), me dice una mujer de mediana edad, a quien no conozco. “Cuando llegue a casa, con un algodón, póngase alcohol”, acaba diciendo. Y desde entonces, estoy metido en el proyecto de una publicación sobre la muerte ¡Qué frivolidad! "La Muerte Digna", es su título.

Durante el tiempo que aún me quede, un año,  cinco, diez, quince..., ¡qué más da!, siento que tengo que decir sobre la muerte algo que desconozco. Tal vez la vida sea “una pasión inútil”, pero en cualquier caso una pasión de la que forma parte el arte de escribir. Me inspira especial ternura la persona cercana que va a morir pronto. Y  si después se recupera,  le suplico que no vuelva nunca a morirse. En fin, el tema es de un interés tremendo. 

Durante los últimos meses, he visto cómo caen las hojas en esta tierra nuestra, con singular celeridad: Un político pre-democrático, un banquero piadoso, cuatro estudiantes demasiado jóvenes, un empresario arruinado, dos desempleados..., y hasta un obispo, mediocre pero obispo al fin. Esto no se puede tolerar. La gente se muere con demasiada facilidad. Debería salir una ley que  prohiba  morirse sin autorización. 
Si aún estás vivo, es porque le has plantado cara a la muerte. Empeñarse en vivir,  es el hilo conductor de esta reflexión.

Post Data:
El Gobierno ha subido los costos de enterramiento. Hay que aplicar el 21% de IVA ¿Sabes qué? He decidido no morirme hasta tanto haya otro gobierno  que autorice a morirse gratis.
Ad Multos Annos

domingo, 5 de marzo de 2017

 

  ESPERANDO A LOS BÁRBAROS  

 



Waiting for the barbarians se refiere al poder y la degradación de la humanidad en situaciones de miedo. Y les confieso que da miedo ver a un Papa huyendo del acoso de la Curia, o al Presidente del Gobierno agarrotado ante el grito-mudo del innombrable Bárcenas, que amenaza con destruir el Templo del Pepé en menos de tres dias;   o  De Cospedal  presa del pánico que le hace mentir  "en diferido"; y sobre todo a la gente-gente desconcertada y maltrecha,  sin comprender hacia donde les conducen estos bárbaros. 

 Esperando a los bárbaros, es la actitud fantasmagórica de muchos ante las rígidas posturas, intransigentes, propias de la brutalidad de una jauría humana. Pero también la invitación a dialogar en busca de una posición serena, de un posible retorno a la sensatez, si queremos evitar la degradación social. 

En este sentido, "esperando a los bárbaros", puede significar no tanto la llegada del bárbaro en cuanto barbarie, como ha ocurrido con  nuestros regidores; sino del bárbaro como desconocido. 
¿Y si los bárbaros fueran como nosotros?

viernes, 10 de febrero de 2017

VIEJOS


No corren buenos tiempos para ser viejo. Y no me refiero sólo al tema de las pensiones y a la preocupación por la crisis económica, sino a las condiciones de vida. Los avances científicos han conseguido que ahora vivamos más años. Pero a veces en malas condiciones. 
 
La sociedad no está preparada para este aluvión de ancianos con frecuencia incapaces de valerse por sí mismos. Esta realidad nos ha cogido desprovistos de una red de servicios adecuada.

La familia que antes se hacía cargo de sus mayores, prácticamente ya no existe, lo cual quiere decir que nos encaminamos hacia una vejez solitaria, sin la presencia de cuidadores consanguíneos. Las residencias son escandalosamente insuficientes y los programas de intervención, cuando existen, adolecen de improvisación.
 
Y lo más grave:
Son todavía demasiados los que no miran a los ancianos, porque ni siquiera los ven. La mayoría de las personas viven de espaldas a los problemas de los viejos. Toda la familia, con frecuencia, se hace cómplice: al abuelo se le trata con una benevolencia irónica, hasta que se le convence para que ceda la  propiedad de sus bienes, precisamente cuando el hecho de  no tener dinero determina que la vejez pueda ser una etapa  condenada a la soledad y el abandono.  ¿Hay algo más triste que ser viejo y pobre?

Aquellos a los que aún no se les considera viejos tienen que darse cuenta de lo que les espera si dejan que las cosas sigan igual. 

Es urgente prepararse para el futuro. Yo reclamo la complicidad de los lectores para que la vejez deje de ser antesala de la muerte y se convierta en una etapa de la vida.
 
 

sábado, 28 de enero de 2017



Prima ómnium arborum est

Al-Udri, cronista árabe, cuenta que existía un olivo junto al castillo de Miravete, en la jurisdicción lorquina, que florecía siempre la última noche del mes de Abril; y en el transcurso de la misma, antes de llegar a la alborada que daría paso al primer día de mayo, ya se habían formado las aceitunas.

Era tal el número de personas que acudían en romería a presenciar el prodigio que se decretó talar el olivo, pero este rebrotó.

Post Data
No sé si tiene algún fundamento lo que relata Al-Udri, pero lo cierto es que la olivera tiene una fortaleza enorme. Bien podríamos aprender de ella para hacer frente a las dificultades de la vida.